La observacion a la hora de escribir o interpretar

El teatro en general, necesita que seamos observadores.  Y observar no se limita a la vista. La observación del actor, involucra todos los sentidos.

Vamos a concentrarnos en el teatro de humor que es lo que nos atañe en esta nota:

 

¿Como hubiera hecho Jerry Lewis, para interpretar a ese chico torpe y enamoradizo, si no hubiera observado el comportamiento, la actitud y los sentimientos humanos? Y esto no se limita a “ver como se mueve un tonto” seguramente esta visión hubiera limitado su trabajo, corriendo el riesgo de quedarse en una mera imitación de lo físico. ¿Cómo haría una persona inteligente para entender lo que piensa y siente alguien con menos capacidad intelectual?

Se puede simplificar la observación, partir desde lo conocido. Lo conocido por uno, para tener las herramientas interpretativas y lo conocido por el común de la gente, para lograr cierta identificación con el espectador.

Uno puede componer un personaje partiendo de una observación diferente a la que concretamente mostramos en escena.

Por ejemplo, Jerry observó el comportamiento de los niños, en esa edad entre los 10 y 12 años, cuando se están adaptando a su cuerpo, cuando no entienden bien la diferencia entre excitación y amor, cuando tienen movimientos torpes pero livianas y ágiles a la vez, con esas reacciones inocentes, erráticas, frescas y de sentimientos puros. De esta manera, nosotros estábamos viendo el resultado de un trabajo de observación del actor, y no un estereotipo del tonto o el torpe, recurso que seguramente se hubiera agotado a los pocos minutos de actuación.

 

Dejemos de lado a Jerry Lewis, podemos pasar entonces a Jerry Seinfield. Un humor simple, de observación, que en principio poco tiene de interpretación comparado con el contenido del texto.

Seinfield generaliza en sus monólogos: “¿por qué los hombres tocamos bocina a las mujeres que nos gustan?”

Es simple. Todos lo hacen, o conocen a uno que lo hace, o han visto a uno que lo hizo. A todas las mujeres nos tocaron bocina alguna vez por la calle.

La cuestión es preguntarse el por que. Analizar lo cotidiano. Observar. Sacar de contexto algo de todos los días. Buscar el detalle y hacer de algo simple, algo bello u horrible. Hacer de lo cotidiano, algo llamativo.

Es muy importante además, mirar hacia dentro de uno, como parte de la observación.

Conocer la herramienta del actor. Su cuerpo, su mente y su alma.

Como un trombonista tendrá que conocer el instrumento, afinarlo, cuidarlo, practicar y probar diferentes notas con el.

El actor deberá estar al tanto de sus capacidades y limitaciones, para usarlas, transformarlas, cuidarlas y para tener el control del instrumento.

 

Todo tiene humor. Todo tiene drama. Incluso en el drama podemos encontrar el humor.

Por algún motivo hay tanto material humorístico utilizando un velorio como escenario.

Los viejos chistes de la suegra parten del verdadero histórico disgusto hacia ellas.

El entorno bien observado puede traer muchos hechos humorísticos. Lo más raro y lo más común. Por ejemplo:

En un colectivo. Podemos encontrar el humor en la persona que está desesperada por sentarse y baila de un lado al otro del colectivo a medida que la gente se mueve y parece que se esta por levantar. Todos los días vemos una. Es común. Todos vieron una mujer en esa situación o vivieron eso en carne propia.

Por otro lado, lo extraño. Si un día vemos o se nos ocurre algo fuera de lo común en el colectivo, podemos incorporarlo a nuestra rutina, siempre y cuando resulte creíble. Para que resulte creíble, debemos tener un trabajo de observación hecho responsablemente del entorno, para situar nuestro hecho increíble, en un marco real y tangible y así el efecto será más potente.

 

Sería como para pintar un cuadro. Si queremos pintar estilo cubista, o impresionista, deberemos primero estudiar el naturalismo. ¿Cómo podríamos transformar o deformar la naturaleza, si no la conocemos tal y como es?

                                       

Hay muchas formas de llegar a una composición humorística.

La observación no se trata de sentarse en un bar y mirar. Se trata también es escuchar, oler, observar detalladamente comportamientos, suponer sus sentimientos, justificarlos con sus movimientos, reacciones, jugar a saberlo todo. Ver mas allá de lo que nuestros ojos nos permiten.

Ver mas allá, no quiere decir ver a lo lejos, también es necesario (muy necesario) ver dentro nuestro.

Solo concentrándonos en nosotros mismos, podemos encontrar humor respecto de todo o casi todo: las actividades, las formas de pensar, las manías, los vicios,  las reglamentaciones, las cosas, las actitudes, los rasgos físicos, las capacidades, las incapacidades, etc.

 

Resulta útil a la hora de preparar un monologo humorístico ir distinguiendo entre tu forma de ver las cosas y la forma de ver de los demás.

Tu forma de actuar frente a diversas vicisitudes y la forma de actuar de los demás.

Para esto es muy importante dejar de pensar en  "como se debe escribir" frente a determinadas situaciones ni "cómo los demás esperan que vos los hagas reír", sino observar y escribir.


Así vas a ir descubriendo: lo que preferís, lo que te llama la atención, lo que rechazas, lo que anhelas, lo que soñas, en lo que te sentís capaz, lo que te es indiferente, qué ocupa tu imaginación, cuáles son tus fantasías, a qué le temes, qué cosas tienen mayor valor para vos; cómo queres que los demás te vean, etc.

 

Con ese listado, tenés material para empezar.

Reírse de las limitaciones, de las frustraciones, de los errores de uno, son un buen camino para iniciarse en el humor.

Humor sincero. Sin demasiadas pretensiones, sin intentar sorprender ni horrorizar a nadie, suele ser el mas innovador y del que el espectador de acuerda cuando llega a su casa.

                                                                                      

Uno camina, ve una cáscara de banana en la vereda, y se acuerda del payaso dándose la cola contra el piso.

 

No falla.

 

Belén Caccia

 

 

 

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Acerca de Teatro de Humor

El humor salva vidas, el teatro las mejora. El teatro de humor es perfecto.
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