Gabriela Hacher

 

Gabriela Acher, nacida en Uruguay, ha desarrollado su carrera como actriz de comedia en Buenos Aires.
Ha participado en numerosos programas de la televisión argentina -"Telecataplum", "Tato Diet" y "Hagamos el humor", entre otros- y de la televisión española, donde colaboró con un personaje propio, Charito Muchamarcha, en el famoso espacio "Un, dos, tres".
Trabajó en los espectáculos teatrales "Gasalla for export", "El último de los amantes ardientes" y "Memorias de una princesa judía" -monólogo del que es autora-, y en cine cabe destacar su participación en las películas "Sol de otoño" y "Esperando al Mesías", por citar sólo algunas.
Ganadora de los premios Martín Fierro y Estrella de Mar por su labor en televisión y en teatro, respectivamente, así como del Elvira Rawson por su lucha a favor de la igualdad entre mujeres y hombres, es autora de los libros "Si soy tan inteligente, ¿por qué me enamoro como una imbécil?" -también publicado por esta editorial-, "Algo sobre mi madre (todo sería demasiado)" y de "El amor en los tiempos del colesterol".

 

 

Frases:

 Maestro… ¿ Es cierto que yo elegí a mi mamá?
– ¡Por supuesto!… Un niño necesita a alguien a quien tenerle miedo. Y Dios no podía estar en todas partes, por eso inventó las madres. (Gabriela Acher)

"Querida, el humor está en tu destino, y tú tienes todos los ingredientes necesarios para ser una humorista: padres judíos, madre profundamente insatisfecha, autoestima baja, narcisismo alto, culpa, miedo, contradicciones e inseguridades de toda laya. Con este cóctel Molotov, o salías humorista o te suicidabas en el jardín de infantes." (Gabriela Acher)

"Cuando alguien es capaz de convertir sus miserias en un acto creativo, ya no es sólo un neurótico. Es un artista." (Gabriela Acher)

"Mi hijo es perfecto, pero yo lo puedo mejorar. Si no… ¿para qué estoy?." (Gabriela Acher)

"La tradición es sólo una manera de que los mayores controlen a los jóvenes." (Gabriela Acher)

Madre: "El sexo es un minuto de placer y diez años de desgracia."
Hija: "No, mamá, eso no es el sexo, es el matrimonio."
(Gabriela Acher)

"El arte ha sido desde el principio de los tiempos nuetra salida creativa para el dolor de la existencia." (Gabriela Acher)

"La insatisfacción materna es tan antigua como la maternidad misma." (Gabriela Acher)

"Cuando yo era chica, no había respeto por los chicos. Ahora de grande, no hay ningún repeto por los grandes. Por lo tanto yo al respeto nunca lo vi pasar. Me lo perdí de ida y de vuelta." (Gabriela Acher)
"La apareición de Freud marcó una clara diferencia a favor de los hios, porque legalizó la sospecha de que la culpa de todo la tenían las madres." (Gabriela Acher)

"Cuando yo era chica, mi papá la mandoneaba a mi mamá, y mi mamá nos mandoneaba a mí y a mis hermanos. Ahora, mi hija me mandonea a mí, y yo mandoneo a mi marido." (Gabriela Acher)

"Hija fuistes. Madre serás. Lo que hicistes, te harán." (Gabriela Acher)

"La computadora es la máquina más caprichosa, malhumorada y malagradecida que se podía inventar (por eso se lleva bien con los adolescentes)!" (Gabriela Acher)

"Mi marido y yo estábamos por comprar un perro o tener un hijo. No podíamos decidirnos entre arruinar ls alfombras o arruinar nuestras vidas." (Rita Rudner)

"Cuando te convertís en madre, te sacan el bebé y te ponen la culpa." (Gabriela Acher)

"Un niño dormido te resuelve dos problemas: No habla, y sabés dónde está." (Gabriela Acher)

"Tenés que tener mucho cuidado con el sexo ahora. Mirá que es más peligroso de lo que creés. Podés agarrarte algo terminal… ¡Como un hijo!" (Gabriela Acher)

Parte del material de Gabriela:

A los 50 ya no estamos solas: sino rodeadas de profesionales!

Cuando yo era chica, una mujer de 50 años era una anciana, pero,
por suerte ahora ¡es peor!…¡Ahora sos anciana a los 30!

Entonces siento que tengo que oponer alguna resistencia antes de
que la fuerza de gravedad se apodere definitivamente de mi cuerpo
y me hunda para siempre.
Y no hablo de estar linda, ¿eh?… ¡No! ¡De estar sana!
De ver, oír..
Lo oftalmológico me está volviendo loca. La presbicia me
corrigió la miopía pero no el astigmatismo.

Los dientes se me mueven porque se reabsorbieron las raíces, me
atacó la celulitis , la osteoporosis en los huesos, pelo me queda
poco, y ando de médico en médico para parar todo lo que se me cae.
¿Te diste cuenta, Gabriela, de que con los años todo se
cae…Menos las encías que se levantan?

Todas mis amigas me dicen que viva en el ‘aquí y ahora’
pero yo en lo único que pienso es en el futuro. Negro. Hago
dieta, gimnasia, tai chi y rezo.
Decíme la verdad, ¿vale la pena hacer tanto esfuerzo? Y si es
así. ¿Para qué?
Me gustaría unirme a algún grupo de Menopáusicas, pero no sé si
existen, o sólo son un producto de mi imaginación.

Gabriela…¿qué hacer?
Yo sé que la Menopausia es sólo una etapa de la vida…
Pero…Decíme la verdad…¿A esto se le puede llamar vida?

Menopáusica Trastornada.

RESPUESTA:

Querida Menopáusica: Tu desgarrador testimonio me llegó al corazón,
y no te quiero mentir ni un poquito. Quiero decirte que sí, que a
los 50 años, si hacés gimnasia, una dieta estricta, un
retoque de cirugía aquí y allá, una constante visita a la
peluquería, tenés un excelente dentista, una buena dermatóloga, un
ginecólogo de confianza, un traumatólogo consciente, un oftalmólogo
aggiornado, una buena profesora de yoga, tomás vitaminas, hacés
caminatas y tenés el mejor analista…podés estar bien.

Pero quedás muerta. Estás fenómena pero te lleva todo el tiempo de
tu vida.

Si verdaderamente te lo proponés y tenés una voluntad de hierro,
podés alargar tu vida. Lo que no sé si te van a quedar son ganas de
vivir.

Pero no tenemos que dejar que eso nos detenga

Por supuesto que es importante hacer el esfuerzo! ¿Para qué?…

PARA EMPEORAR MEJOR!

Y yo creo que hay algo muy importante para destacar de

esta etapa de la vida que nadie reconoce lo suficiente: Y es
que, a los 50, ya no estamos solas. Estamos rodeadas de
profesionales!

Tenemos tantos médicos de cabecera que vamos a tener que agrandar
la cama.

Le pregunté a mi amiga Liliana, porque sé que ella había pensado en
formar grupos de Menopáusicas, y me informó acerca de
éstos que parecen muy recomendables.

Uno de ellos es el UM: Ultra Menopáusicas. Son mujeres muy
orgullosas y exhiben sus síntomas. No se abanican los calores.
Exigen que les abran las ventanas y si no las rompen a sillazos.
Cuando lloran toman vino tinto y cantan el tango ‘Uno’:…
‘Si yo tuviera menstruación…La misma que perdí…Si yo pudiera
como ayer…Ovular y presentir…Es posible que a tus ojos que me
miran sin cariño los cerrara con desprecio…’ etc, etc.
No controlan sus emociones. Se pelean con los colectiveros,
les pegan a los maridos…son la Vanguardia Menopáusica .

Luego está MOMO, que es la sigla Menopáusicas Optimistas.
MO–MO. Lo dicen dos veces para creérselo. Es un grupo brasileño y
se constituyeron como ‘escola do samba’. En el último carnaval
cantaban: …Menopausia maravillosa, llena de encantos
mil,…Calores de minho corpo, Corazón de meu Brasil…’

También está MAMA, que es la sigla de Menopáusicas Amnésicas:
MA-MA.. Lo dicen dos veces para acordarse. El único problema con
este grupo es que no pueden reunirse nunca, porque se olvidan la
fecha, el lugar, los objetivos y las tareas.

Y, por último está el REMA que es un Remolque para Menopáusicas
Apáticas.Si te quedás estancada en
algún lugar, te vienen a buscar y te remolcan hasta tu casa.

Querida amiga, el temor que le tenemos a la palabra Menopausia
es absolutamente injustificado, ya que – al tener plena conciencia
de lo que nos espera – podemos pasar instantáneamente a un estado
de gracia.

Nos volvemos Zen. No sólo vamos a vivir en el ‘aquí y ahora’, sino
más bien en el ‘ahora o nunca’.

Gabriela Acher

 

                                                   

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No se nace, sino que se deviene en mujer-Gabriela Acher

Autobiografía apócrifa

Gabriela Acher nació en Uruguay, pero desarrolló su carrera como comediante y actriz en Buenos Aires.
A lo largo de su trayectoria obtuvo diversos premios por sus trabajos en televisión y el teatro, pero también obtuvo un galardón por su lucha a favor de la igualdad entre mujeres y hombres.
Es autora de varios libros de humor, entre ellos "Si soy tan inteligente, ¿por qué me enamoro como una imbécil?" y "Algo sobre mi madre (Todo sería demasiado)".

"No se nace, sino que se deviene mujer"
Simone de Beauvoir

Yo nací en Uruguay, porque en ese momento quería estar al lado de mi madre.
Mis padres no eran pudientes, pero a mí no me privaron de nada. Yo tuve todos los complejos que quise.
Pero mi llegada trajo alegría al hogar: al verme la cara, toda la familia lanzó una carcajada. Desde ese momento tomé conciencia de que mi destino era hacer reír.
Por aquella época, en Uruguay la televisión todavía no existía, así que mi hermanita y yo mirábamos la radio.
Por supuesto que el sexo tampoco existía. Todos nacíamos de repollos o nos traían cigüeñas de París. La versión más revolucionaria era la de la semillita.
Sexo no, hermanas sí
Pero las hermanas mayores ya existían y yo tenía una, así que me pareció la persona más indicada para informarme cómo habla sido mi nacimiento. Me dijo que no sabía, porque yo era adoptada.
Y así crecí, sanita de la cabeza, con una sólida formación acerca de mis orígenes animales, vegetales o desconocidos.

Para la hora de la primera menstruación, el evento me tomó tan de sorpresa que creí que había llegado el momento del juicio final. Pensé:¡Esto debe ser la muerte! (y le pegué en el palo).
Por suerte, mi santa madre me dio una exhaustiva explicación que disipó todas mis dudas. Me dijo: "Ya sos señorita".
La palabra "señorita"-dicha con una connotación tan seria y asociada con la sangre- me dio la certeza de que estaba ante una "enfermedad incurable".
Aterrorizada, fui a buscar al rabino de cabecera de la familia a ver si él podía darme alguna explicación que me consolara un poco. Lo encontré en la sinagoga, oficiando, pero no me dejaron acercarme a él ya que las mujeres en la sinagoga teníamos que ir al piso de arriba.
Cuando finalmente le pregunté por qué, su respuesta me dejó helada. Me dijo: "Las mujeres tienen que ir al piso de arriba porque pueden estar sucias con la menstruación, y no deben estar cerca de las Tablas de la Ley".
El amor, la pasión y el matrimonio
¡Así fue cómo descubrí no sólo que la menstruación era algo que me ensuciaba a mí, sino que hasta podía llegar a salpicar a Dios!
Desesperada, volví a mi casa y le pregunté a mi mamá: "Por favor, decime la verdad, yo sé que esto no tiene cura ¿voy a tener que pagarlo con la vida?".
Pero ella, con su infinita sabiduría, me tranquilizó y me dijo: "Sí, querida, pero no te preocupes, que se paga en cómodas cuotas mensuales".

Me di cuenta de que yo no sabía lo que era una ser mujer porque todavía no había conocido el amor

Algunos años más tarde, yo había dejado de crecer para arriba y había empezado a crecer para afuera. Me estaba convirtiendo en una mujer, pero me di cuenta de que yo no sabía lo que era una ser mujer porque todavía no había conocido el amor.
Empecé a desear conocer los goces del amor. Quería alcanzar esa felicidad que sólo da el amor. Quería vivir el éxtasis de la pasión. ¡Quería verle la cara a Dios…!
Y eso… en aquella época… ¡se llamaba matrimonio! Recordé los consejos de mi madre, quien me advirtió que mi marido me iba a querer… "molestar" a menudo, pero ella me enseñó a distraerme y pensar en otra cosa.
Y ése era el precio que había que pagar por el matrimonio -me dijo-. Él me daría su apellido y yo, a cambio, le tenía que entregar mi cuerpo.

Durante años pensé que el sexo era una horrible obligación que Dios ponía sobre las mujeres, como la celulitis o los tacos altos. Y como se podrán imaginar, con semejante educación sexual, mi primer anticonceptivo fue la oración

Me di cuenta de que por el lado de mi familia, yo no iba a poder obtener ninguna respuesta satisfactoria para el tema del sexo, así que me fui a ver a mi mejor amiga, Becky, y ella me avivó de todo.
Me dijo: "Mira muñeca, las mujeres, con el sexo, tenemos sólo dos posibilidades: ser vírgenes o ser frígidas". Yo elegí la frigidez. Que era igual que la virginidad, pero, por lo menos, ¡conocía gente!
Así que durante años pensé que el sexo era una horrible obligación que Dios ponía sobre las mujeres, como la celulitis o los tacos altos. Y como se podrán imaginar, con semejante educación sexual, mi primer anticonceptivo fue la oración. Muchos años más tarde, siendo ya una adulta, un día que encontré a mi mamá más comunicativa, me animé a preguntarle: "Mamá…¿porqué nunca me quisiste hablar sobre sexo?" Y ella me respondió: "Querida, porque yo no sé nada sobre sexo. Siempre estuve casada".
             

                                                   

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Filmografía (cine y televisión)

En la televisión española realizó un personaje propio, Charito Muchamarcha, en el famoso programa de TV Un, dos, tres.

Libros

  • 1992: La guerra de los sexos está por acabar… con todos
  • El principe azul destiñe
  • 1999: El amor en los tiempos del colesterol, texto que llevó al teatro como un espectáculo unipersonal con gran éxito durante la temporada 2001-2002.
  • 2003: Si soy tan inteligente, ¿por qué me enamoro como una imbécil?
  • 2007: Algo sobre mi madre (todo sería demasiado), parafraseando a Todo sobre mi madre.

Espectáculos

  • Modelos de mujer (autora y actriz).
  • Gasalla for export
  • El último de los amantes ardientes
  • El amor en los tiempos del colesterol, unipersonal (autora, actriz).
  • Humor con Acher, unipersonal (protagonista y coautora, con el humorista porteño Rudi)
  • Memorias de una princesa judía (monólogo del que es autora y que protagonizó, dirigida por la actriz y directora Mercedes Moran.
  • Algo sobre mi madre (todo sería demasiado), unipersonal (autora, actriz, directora).

Premios

     

 

                                                   

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Acerca de Teatro de Humor

El humor salva vidas, el teatro las mejora. El teatro de humor es perfecto.
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